miércoles, 8 de septiembre de 2010

Nelson Mandela no es Dios


Pero es un gran hombre. Estoy aprendiendo de él las virtudes humanas de:

  1. Realismo, que lleva a saber esperar sin soñar ingenuamente y de brazos cruzados.
  2. Prudencia, consecuencia de la anterior, capacidad de juzgar lo oportuno.
  3. Convicción, conjugando la valentía y el carácter con la buena educación.

Para aquellos que no estén al corriente, Nelson Mandela siguió haciendo su hora de footing todas las mañanas cuando lo condenaron a cadena perpetua, dedicó muchos años –en la cárcel– a aprender acerca del pueblo afrikáner, lo cual le valió en más de una y en más de dos entrevistas con políticos de su país, y no dudaba en reivindicar lo que creía debía, como la liberación de Sisulu, su amigo enfermo, al mismísimo presidente en su primer encuentro, siendo preso todavía.

No dejo de preguntarme por qué un hombre así ha podido divorciarse y por qué no le hablan sus hijos. No puedo negar que un fracasado como padre es un fracasado como hombre.

2 comentarios:

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  2. Realmente, un homenaje a Nelson Mandela. Luego añades una sentencia: "No puedo negar que un fracasado como padre es un fracasado como hombre." Esta frase tengo que pensarla, y pregunto: ¿es correcta la analogía: "Un fracasado como hijo es un fracasado como hombre"?, o de la misma manera una persona que fracasa con los suyos, fracasa totalmente a pesar de triunfar en lo demás. Debo masticar esto... no sé hasta que punto...

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