Cuesta empezar. Pero finalmente se logra y, una vez iniciada la carrera, el resto es más llevadero. El blog que acaba de nacer persigue un único fin: comentar y, si es posible, resolver cualquier género de duda filosófica o teológica que el visitante se plantee.
Procuraré decir todo desde el humilde pedestal que me da ser estudiante de Filosofía y Teología, católico romano y gran admirador de Boecio. No puedo presumir, sin embargo, de larga experiencia.
Por todo ello, invito al mundo entero a lanzar temas al aire, y pido sólo honestidad, mentalidad abierta... En fin, que ya nos conocemos, como quien dice.